TEMA 2026 de la 8a edición

Patrimonio vivo a lo largo de las Rutas de la Seda

El legado compartido de las Rutas de la Seda no se encuentra únicamente en monumentos, ciudades y sitios históricos, sino también en las expresiones culturales inmateriales y en las prácticas cotidianas que las comunidades han preservado y adaptado a lo largo de generaciones, garantizando la continuidad de la vida cultural a lo largo de estas rutas históricas. Estas prácticas, que se denominan patrimonio vivo, han desempeñado un papel central en la preservación y transmisión de los legados culturales compartidos de las Rutas de la Seda. A pesar de sus múltiples expresiones en diversas comunidades, este legado necesita ser mejor reconocido y documentado.

Para la 8.ª edición del concurso de fotografía «Las Rutas de la Seda a través de los Ojos de la Juventud», se invita a jóvenes de entre 14 y 25 años a presentar fotografías que ilustren el “patrimonio vivo a lo largo de las Rutas de la Seda”. A través de este tema, el concurso de fotografía busca destacar cómo las tradiciones, las expresiones culturales y las prácticas rituales reflejan las historias interconectadas de los pueblos de estas regiones. A lo largo de los siglos, este patrimonio vivo compartido ha preservado la memoria colectiva y ha permitido la transmisión de conocimientos, habilidades y expresiones culturales desde Asia oriental hasta el Mediterráneo, pasando por Asia central, el subcontinente indio, África y Oriente Medio.

Desde los hitos culturales hasta las prácticas cotidianas y las formas de transmisión del conocimiento, se invita a los participantes a documentar los elementos visibles y menos visibles que sostienen a las comunidades y mantienen vivo el legado compartido de las Rutas de la Seda.

Al destacar tanto las expresiones históricas como contemporáneas del patrimonio vivo material e inmaterial, el concurso subraya su papel en el fomento del diálogo intercultural, la transmisión del conocimiento, el respeto mutuo y, en última instancia, la construcción de sociedades más pacíficas.

Los jóvenes participantes pueden inspirarse, entre otros, en los siguientes elementos:

  • Saberes tradicionales compartidos, artesanos que practican oficios como el tejido, el bordado, la cerámica o la alfarería, u otras expresiones del patrimonio cultural vivo. 
  • Deportes y juegos tradicionales transmitidos de generación en generación. 
  • Música, instrumentos musicales, danza o narración oral en contextos comunitarios. 
  • Tradiciones culinarias, gastronomía y producción de alimentos transmitidas de generación en generación. 
  • La transmisión viva de conocimientos, habilidades e ideas que han impulsado los dinámicos intercambios culturales e intelectuales de las Rutas de la Seda. 
  • Encuentros intercomunitarios y multiculturales durante celebraciones, hitos de la vida o momentos cotidianos en sociedades diversas. 
  • Retratos de individuos y comunidades de las regiones de las Rutas de la Seda que capturen su identidad cultural, resiliencia y conocimientos, así como momentos de alegría, celebración, aprendizaje y vida cotidiana.